La vergüenza es una emoción universal y, sin embargo, una de las que más tendemos a querer ocultar. Para algunas personas la vergüenza forma parte de su día a día y supone un sufrimiento y un obstáculo en su desarrollo. Para otras, en cambio, el problema parece estar en “no tener vergüenza” ya que puede suponer alejarse de las normas sociales y generar conflictos con los demás.
En este artículo te explicamos qué es la vergüenza desde una perspectiva psicológica, cómo impacta en tu bienestar emocional y cómo gestionarla en tu día a día.
¿Qué es la vergüenza y por qué nos afecta tanto?
La vergüenza es una emoción social compleja – surge en contextos interpersonales y tiene implicaciones también a este nivel-, que aparece cuando sentimos que hay algo defectuoso, inadecuado o incorrecto en nosotros.
A diferencia de la culpa —que se relaciona con lo que hacemos—, la vergüenza se vincula con quién creemos que somos
Desde la psicología, se entiende como una emoción profundamente relacional: surge cuando anticipamos o percibimos el juicio de los demás, real o imaginado. Por eso duele tanto y por eso tiende a esconderse.
“Si los demás me ven tal como soy, no seré aceptada (o)”
La vergüenza desde la psicología: qué ocurre en la mente y el cuerpo
Cuando sentimos vergüenza, se activa el sistema de amenaza del cerebro – amenaza de rechazo social-. Nuestro sistema autónomo se activa y aparecen respuestas como:
- Tensión corporal
- Rubor
- Deseo de desaparecer o esconderse
- Bloqueo mental
- Autocrítica intensa
A nivel psicológico, la vergüenza suele ir acompañada de un diálogo autocrítico muy duro:
“No soy suficiente” ;“hay algo mal en mí”, “me van a rechazar”
Con el tiempo, si no contamos con los mecanismos de gestión emocional adecuados y se cronifica, puede generar un importante malestar emocional, afectar a la autoestima y condicionar forma en la que nos relacionamos con los demás.
Tipos de vergüenza: no todas se viven igual
No todas las personas experimentan la vergüenza del mismo modo. En terapia, es habitual encontrar distintos tipos:
- Vergüenza social: Miedo intenso al juicio ajeno, al ridículo o a cometer errores en público.
- Vergüenza corporal: Insatisfacción profunda con el cuerpo, muy relacionada con estándares sociales y de redes sociales.
- Vergüenza emocional: Dificultad para expresar emociones por miedo a parecer débil, exagerada (o) o intensa (o)
- Vergüenza crónica: Una sensación persistente de no valer o no ser digno de amor, que suele vincularse con aprendizajes tempranos.
Señales de que la vergüenza está afectando tu bienestar
Aunque la vergüenza es una emoción desagradable, también cumple una función adaptativa: nos ayuda a regular nuestra conducta dentro de las normas sociales y así formentar la conexión con el grupo. Sin embargo, cuando aparece de forma excesiva, deficiente o mal regulada, puede volverse desadaptativa y generar sufrimiento emocional. Algunos estudios incluso relacionan su mala gestión con respuestas agresivas.
La vergüenza no siempre se expresa de forma evidente. A veces se manifiesta a través de conductas que normalizamos:
- Evitar relaciones o situaciones sociales
- Perfeccionismo extremo
- Dificultad para poner límites
- Necesidad constante de aprobación
- Ansiedad social o bloqueo emocional
- Sensación de no encajar
Muchas personas llegan a terapia por ansiedad o tristeza, y descubren que la vergüenza está en la raíz de su malestar
¿Por qué nos cuesta tanto hablar de la vergüenza?
Porque la vergüenza se alimenta del silencio. Hablar de ella implica exponernos, y eso es precisamente lo que más teme.
Además, vivimos en una cultura que premia el éxito, la seguridad y la felicidad constante. Mostrar inseguridad o vulnerabilidad puede vivirse como un fracaso personal, cuando en realidad es una experiencia profundamente humana que promueve la conexión con los demás.
La vergüenza en la vida cotidiana
La vergüenza aparece en muchos ámbitos:
- En el trabajo: miedo a no estar a la altura, síndrome del impostor
- En las relaciones: dificultad para mostrarse tal como uno es
- En la sexualidad: culpa, bloqueo, desconexión
- En redes sociales: comparación constante y autoexigencia
En Therapylife vemos cada día cómo estas experiencias generan sufrimiento silencioso, pero también cómo pueden transformarse con el acompañamiento adecuado.
¿Se puede superar la vergüenza?
Sí. La vergüenza no desaparece luchando contra ella o negándola, sino aceptándola, comprendiéndola, escuchándola y resignificándola cuando es necesario. Diferentes estudios muestran que no es la vergüenza en sí misma, si no la manera en la que nosotros la gestionamos, lo que determina el desarrollo de problemas de salud mental.
Gestionar la vergüenza implica:
- Desarrollar autocompasión
- Revisar creencias desajustadas
- Crear una narrativa más amable sobre uno mismo
- Vivir experiencias relacionales seguras en las que la aceptación y la confianza te permitan ser tu misma (o).
5 pasos para manejar la vergüenza en tu día a día a través de la autocompasión
Cuando la vergüenza llega podemos estar tentados a huir de ella o autocastigarnos, la evidencia nos muestra que afrontarla desde la autocompasión mejora nuestra relación con esta emoción y con nosotras (os) mismas (os). Te dejamos 5 pasos que pueden ayudarte a relacionarte mejor con la vergüenza
- Entiende qué es la vergüenza
Sentir vergüenza es una experiencia universal y normal,. Es una forma en la que nuestro cerebro intenta protegernos de la desconexión social o del incumplimiento de nuestros propios estándares.
- Etiqueta la vergüenza
Ponerle nombre a la emoción te ayuda a tomar distancia. Sentir vergüenza no significa que seas insuficiente, solo que estás atravesando una experiencia emocional difícil..
- Reemplaza los juicios por curiosidad
Cuando aparezca la vergüenza, intenta no atacarte. Obsérvala con curiosidad, no con juicio. Imagínate la vergüenza como una luz que se enciende en el coche. Si te enfadas con la luz o la ignoras, el problema sigue ahí. Pero si te preguntas “¿por qué se ha encendido?”, puedes empezar a cuidarte.
- Sé consciente de tu crítica interior
A menudo nuestras voces críticas y autoexigentes amplifican la vergüenza. Recuerda que las equivocaciones, los errores y los fallos nos hacen humanos: lo estás haciendo lo que mejor que puedes con las herramientas que tienes.
5. Céntrate en lo que te ayuda, no en lo que te hace daño.
Intenta hablarte tal y como le hablarías a alguien que quieres, como a un buen amigo o amiga. ¿Lo qué te estás diciendo te ayuda a encontrar una solución? ¿cómo te hace sentir? ¿existen alternativas más amables? ¿Existe alguna acción que te ayude a sentirte mejor sin perpetuar la situación?
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Puede ser buen momento para iniciar terapia si:
- La vergüenza condiciona tus decisiones
- Te sientes bloqueada(o) o desconectada (o)
- Tu diálogo interno es muy crítico
- Te cuesta disfrutar de tus relaciones
Trabajar la vergüenza en terapia puede marcar un antes y un después en tu bienestar emocional.
Therapylife
Preguntas Frecuentes sobre la vergüenza y la terapia psicológica
¿La vergüenza es una emoción normal?
Sí. Todas las personas sentimos vergüenza en algún momento. Es una emoción humana que cumple una función social. El problema aparece cuando se vuelve intensa, constante o empieza a limitar tu bienestar.
¿La vergüenza está relacionada con la ansiedad o la depresión?
Sí. Numerosos estudios muestran una relación estrecha entre la vergüenza, la ansiedad, la depresión y la baja autoestima. Trabajar la forma en la que se gestiona la vergüenza puede aliviar otros síntomas emocionales.
¿Cómo ayuda una psicóloga o psicólogo a trabajar la vergüenza?
La terapia ofrece un espacio seguro donde poder hablar sin miedo al juicio. Se trabajan la autocrítica, las creencias aprendidas y se desarrollan recursos como la autocompasión y la regulación emocional.
¿Es normal sentir vergüenza incluso al pedir ayuda?
Sí, y es más común de lo que imaginas. Muchas personas sienten vergüenza por “necesitar terapia”. En realidad, pedir ayuda es una señal de conciencia y cuidado personal.
En Therapylife podemos ayudarte
En Therapylife creemos en una psicología cercana, profesional y humana. Te acompañamos en un espacio sin juicios, seguro, confidencial y adaptado a ti, para que puedas entender lo que te ocurre y empezar a sentirte mejor contigo misma (o).
Dar el primer paso puede cambiar mucho más de lo que imaginas.
Bibliografía
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